Sri Lanka quiere atraer a un nuevo perfil y se une al listado de países que ofrecen visas para trabajar como nómada digital. Su objetivo es claro, atraer a personas que trabajan en remoto y buscan pasar largas temporadas en el país. En esa línea, el gobierno ha anunciado el lanzamiento de una visa específica para nómadas digitales, junto con una flexibilización de las normas de las visas de turista, que ahora permiten estancias más largas.
La medida busca impulsar la economía local y posicionar a Sri Lanka como un destino atractivo para profesionales internacionales para que disfruten de un país bastante económico comparado con Europa, que rebosa naturaleza playas, y obviamente, con una buena conexión a internet en muchas zonas del país.
La nueva visa para nómadas digitales está pensada para personas que trabajan en remoto para empresas extranjeras o por cuenta propia y que quieren residir legalmente en Sri Lanka durante más tiempo, sin depender de renovaciones constantes de la visa de turista. Aunque algunos detalles todavía deben concretarse en la práctica, el anuncio deja claro el rumbo que quiere tomar el país en materia de movilidad y trabajo remoto.
Una visa pensada para estancias largas y trabajo en remoto
Junto a esta nueva visa, el gobierno también ha decidido flexibilizar las condiciones de las visas de turista, ampliando su validez y facilitando estancias más largas. Una medida que no solo beneficia a nómadas digitales, sino también a viajeros de larga duración que buscan recorrer el país con más calma, sin la presión de tener que salir y volver a entrar cada pocos meses.
Sri Lanka se suma así a una tendencia cada vez más común: países que ofrecen visas para nómadas digitales ya que ven en los trabajadores remotos una forma de dinamizar la economía local sin saturar el mercado laboral interno. Los nómadas digitales suelen gastar en alojamiento, transporte, restauración y servicios locales, y en muchos casos se instalan fuera de los grandes polos turísticos, repartiendo el impacto económico de forma más equilibrada.
Por qué Sri Lanka quiere atraer a nómadas digitales
El país, además, parte con varios puntos a favor. A un coste de vida sensiblemente más bajo que el europeo se suma una enorme diversidad natural, playas poco masificadas, parques nacionales, ciudades con historia y una comunidad internacional que ha ido creciendo en los últimos años. En zonas como la costa sur o algunas ciudades turísticas ya es habitual encontrar cafés preparados para trabajar con el portátil o pequeños espacios de coworking.
Aunque Sri Lanka no ha sido hasta ahora uno de los destinos más habituales para el trabajo remoto, este movimiento puede cambiar esa percepción. Para quienes buscan un lugar diferente en Asia, menos saturado que otros países de la región y con un ritmo de vida más pausado, empieza a posicionarse como una alternativa real.
Eso sí, como ocurre con cualquier visa nueva, conviene seguir de cerca la información oficial y revisar bien los requisitos, la duración exacta de la estancia permitida, las posibles exigencias de ingresos y las implicaciones fiscales antes de planificar una mudanza.
Qué se sabe hasta ahora sobre la visa para nómadas digitales de Sri Lanka

Aunque el gobierno todavía no ha publicado todos los detalles finales, la información adelantada permite hacerse una idea bastante clara de cómo funcionará la visa para nómadas digitales de Sri Lanka.
La intención es ofrecer un permiso pensado para estancias largas, con una duración inicial de hasta un año, y con la posibilidad de prorrogarlo. De esta forma, se evita que quienes trabajan en remoto tengan que depender de renovaciones constantes de la visa de turista.
Uno de los requisitos clave será demostrar ingresos mensuales mínimos de 2.000 dólares, lo que equivale aproximadamente a 1.875 euros. Con ello, el país busca atraer perfiles que puedan mantenerse por sí mismos y contribuir a la economía local sin necesidad de acceder al mercado laboral interno.
La visa estará dirigida exclusivamente a personas que trabajan para empresas extranjeras o clientes internacionales. Es decir, freelancers, trabajadores remotos y emprendedores digitales. No permitirá trabajar para empresas locales ni realizar actividades remuneradas dentro de Sri Lanka.
Otro punto relevante es que el permiso permitirá incluir a familiares directos, como pareja e hijos dependientes, lo que abre la puerta a estancias más estables y a largo plazo.
En cuanto al coste, las propuestas iniciales hablan de una tarifa anual de unos 500 dólares para solicitar la visa. Además, uno de los aspectos más atractivos es la exención fiscal sobre los ingresos generados en el extranjero, que no estarían sujetos a impuestos locales en Sri Lanka.
Con este paso, Sri Lanka deja claro que quiere formar parte del mapa nómada global y adaptarse a una realidad que ya es imparable: cada vez más personas pueden trabajar desde cualquier parte del mundo.
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Fuente original de la información: Trabajar por el mundo.
