Japón lleva años enfrentándose a un problema que cada vez es más visible: el envejecimiento de su población y la despoblación de muchas zonas residenciales. Algunas ciudades empiezan a probar fórmulas poco habituales para revertir la situación, y una de ellas está dando bastante que hablar.

La ciudad de Chiba, situada en la prefectura del mismo nombre y muy cerca de Tokio, ha puesto en marcha un programa de incentivos económicos para atraer a parejas jóvenes a complejos residenciales con una población mayoritaria de personas mayores.

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Hasta 300.000 yenes por mudarse

Japón regala casas

El plan está dirigido a parejas menores de 39 años que decidan mudarse a determinadas zonas residenciales envejecidas. A cambio, el ayuntamiento ofrece ayudas económicas que pueden llegar hasta los 300.000 yenes, una cifra que ronda los 1.900 euros al cambio actual.

El objetivo no es solo ocupar viviendas vacías, sino rejuvenecer barrios donde la población mayor vive cada vez más aislada. La idea es fomentar la convivencia intergeneracional y devolver algo de vida cotidiana a zonas que llevan años perdiendo vecinos jóvenes.

A diferencia de otros incentivos para mudarse a las zonas rurales, recuerda que ya hablamos que Japón está regalando casas, en este caso el foco no está en pueblos remotos, sino en complejos residenciales urbanos construidos hace décadas, donde hoy vive sobre todo gente mayor.

El programa busca que las parejas jóvenes se instalen en estos edificios y compartan entorno con residentes de edad avanzada, creando una comunidad más equilibrada. Para el gobierno local, la llegada de nuevos vecinos supone más actividad, más consumo y una mejora en la calidad de vida del barrio.

Una respuesta al envejecimiento de Japón

Japón es uno de los países con la población más envejecida del mundo, y este tipo de medidas no son casuales. Cada vez más municipios están probando incentivos económicos, ayudas a la vivienda o subvenciones al traslado para evitar que barrios enteros queden vacíos.

Chiba, además, tiene una ventaja clara: su proximidad a Tokio, lo que la convierte en una opción realista para personas que trabajan en la capital pero buscan alquileres más asequibles o un entorno más tranquilo.

Eso sí, conviene aclararlo: no es una ayuda abierta a cualquier persona extranjera, ni un plan pensado para atraer inmigración internacional de forma masiva. Está dirigido a parejas jóvenes que cumplan los requisitos y que estén dispuestas a residir en las zonas designadas por el ayuntamiento.

Si das el paso, seguro que te interesará conocer cómo mudarte a Japón sin trabajo.

Aun así, la iniciativa vuelve a poner sobre la mesa una tendencia cada vez más clara: Japón está empezando a pagar para que la gente se mude, algo impensable hace solo unos años.

Este tipo de programas se suma a otros incentivos similares que han surgido en Japón y en otros países con problemas de despoblación. No siempre se trata de grandes cantidades de dinero, pero sí de mensajes claros: hay lugares que necesitan nuevos vecinos y están dispuestos a ofrecer algo a cambio.

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Fuente original de la información: Trabajar por el mundo.